Manolo Marín

El abrió mi mente como si fuera un abanico en campos como la interpretación, las coreografías, el teatro y el ballet.

Era una clase donde ya éramos alumnos profesionales y su clase era maravillosa: le daba a cada alumno libertad de expresión con una misma coreografía.

Me enseñó a respetar el cante y bailarlo; y a interpretar la falseta, tanto de pie como de cuerpo.

Un gran Maestro. Las clases eran en grupos.

En esa época bailaba profesionalmente con el grupo flamenco "Cantiñas", de Jesus Heredia, trabajo que compaginaba con los tablaos de Sevilla y Córdoba.